English breakfast (Un homenaje a la seño Ana y a la seño Delia)




     Era el curso 2013-14 cuando ambas daban clase a los alumnos de cuatro años y decidieron hacer un mural en el que se trabajaran distintas técnicas y que recogiera los distintos alimentos que se pueden tomar en un típico desayuno inglés.

     Todos sabemos que la duración de un mural es efímera, fugaz: se realiza, los alumnos pasan a verlo y... pocos días después hay que quitarlo para colocar el siguiente. Como no hay sitio para almacenar los que van quedando obsoletos, no queda más remedio que tirarlos una vez cumplida su función. ¡Una lástima!

     Pero éste tuvo que haber sido realizado con algún tipo de magia, con algún encantamiento especial, con algún hechizo extraordinario: poco a poco se convirtió en lugar de cita obligatoria de todos los alumnos desde cuatro años hasta segundo curso; libro de vocabulario; decorado de restaurante; cartilla de lectura; pieza de sainete; ocasión de regocijo, diversión y excitación; método gramatical...

     En estos cuatro cursos han pasado ante él varias decenas de alumnos por semana y han aprendido los nombres y la pronunciación correcta de los alimentos que con tanta eficiencia y cariño reflejaron mis compañeras Ana y Delia. Han jugado a construir frases del tipo 'I like...' y 'I don't like...' Han jugado a preguntar y ser preguntados 'Do you like...?', 'Do you love...?'. Y han jugado y aprendido a responder 'Yes, I do' y 'No, I don't'.

     Muchos hasta se atreven a leer ellos solos los nombres de los alimentos. Y lo hacen extraordinariamente bien.

     Cuatro años. Doscientos alumnos por curso. Una media de 15 veces al año las que cada alumno pasa a disfrutar de este mural.

     No recuerdo trabajo similar mejor aprovechado en los 36 años que llevo de maestro.

     Gracias, Ana. Gracias, Delia.

Declaración fallida



- Pero es que no os lo puedo contar si no os ponéis por parejas...

Los de cinco años ya saben de qué va la historia. Ello no impide las consabidas disputas para ponerse de pareja con su amiga del alma cuando ésta ya ha sido elegida por otra alumna más rápida.

Superados los trámites -"Paulino, no tengo pareja", "¡Es que yo quiero estar con Micaela, que es mi amiga!, "¡Y mía también!", "Paulino, pipí", etc-, cotinúo:

- Esto era una pareja que paseaba por el parque... -Los alumnos cantan "Lan larán larito", mientras van de la mano entre las mesas del aula- cuando uno de ellos se arrodilló y, cogiendo la mano del que estaba de pie, le declaró su amor diciendo: "I love you!"

Algunos de los que han quedado de pie miman sorpresa en sus caras... Otros, menos románticos, simplemente se mondan de risa.

- ...y le preguntó: "Do you love me?" -los arrodillados repiten mis palabras-, pensando que el que estaba de pie iba a contestar "Yes, I do!", "Yes, I do!" -los aludidos hacen lo propio, mientras dan cursis saltitos de alegría- Pero, ¿cuál no fue su sorpresa cuando los que estaban de pie soltaron sus manos de un tirón y espetaron "No, I don't!".

Juanmi ha retirado su mano con tanta vehemencia que ha girado sobre sí mismo, ha tropezado con un declarante arrodillado que había a sus espaldas y ha caído sobre Clara, también arrodillada. El ritmo de la narración se resiente obviamente ante el alud de risas que se desata.

- ...Los que estaban arrodillados quedaron con su manita al aire -continúo con gesto y entonación compungidos- y juntando sus dos manitas preguntaron "Why not?" Y los que estaban de pie cruzaron sus brazos y contestaron "Because -pausa larga- I don't like you! I don't like you!"

Y así  continúan un ratito mienras los rechazados lloran y patalean en el suelo. Luego cambiamos de roles y repetimos la escena.

Cómo se dice 'A monster!' cuando se tienen tres años.



Cuando Bob se encuentra con Muzzy por primera vez exclama: 'A monster!', cuando lo que Muzzy es, es un extraterrestre. Dos cosas enteramente distintas como todo el mundo sabe ¡En fin!

-Muchachos, decir 'A monster!' en inglés no es nada fácil...

No me dejan terminar la frase y comienzan a demostrarme que no es así: 

-A monte!

-A mosta!

-A mohtin!

-No está mal, pero para hacerlo perfectamente hay que recordar aquellos niños que estaban tomando un helado una tarde de verano.

-Slurp! Slarp! ¡Qué rico! ¡Yo de feza! ¡Yo de limón!. ¡D. Paulino, Andrea me ha pegado!

-...Cuando de pronto -he puesto la voz de miedo- pasó ante ellos un monstruo -cosa de lo más corriente.

Los chavales dan un grito y tiran sus helados.

-Entonces, dieron un salto y comenzaron a temblarles las patillas y los brazos mientras gritaban 'Mummymummymummy!'.

-What? -preguntó la madre.

-Look, mummy! -respondieron ellos.

-What? -repitió la madre.

-Mummy, a monster! -señalaron ellos.

-Así es como se hace -los animo- Y ahora vamos a repetirlo.

Para no tener un monstruo a mano, a fin de darle más realismo a la situación, creo que queda bastante conseguida la escena.

Ladrones de bancos

Toda la clase de cuatro años se encuentra en el pasillo dispuesta a entrar y robar el banco.

- ¡Ladrón rojo, ladrón rojo! Where are you?

- I'm out! -me contestan en voz baja a través de los radiotransmisores que cada cual llevamos en una de nuestras orejas. Todo muy cinematográfico, vaya.

- ¡Pues, venga, al trabajo! -Y todos se van colando subrepticiamente en clase.

-¡Jefe, jefe!

-What?

-I'm in!

- ¡Muy bien! Pero no hables tan alto que te va a oír la policía. Ahora, a cortar los cables -Cada uno de los ladrones se sube a una silla y se afana en la tarea- ¡Ladrón rojo, ladrón rojo! -las niñas querían ser 'ladrón rosa', pero las llamadas hubiesen sido interminables si cada uno hubiese elegido su color- Where are you?

- I'm on the chair!

- Pues escóndete que he visto entrar a los guardias de seguridad -Gritos, risas, arrastrar de sillas y mesas, un desastre de ladrones, en definitiva. Eso sí, al final todos se han metido debajo de una mesa o de una silla. Estos últimos, por supuesto, sólo consiguen esconder la cabeza debajo de los asientos.¡Suerte que esto es sólo una peli!

- ¡Ladrón rojo, ladrón rojo! Where are you?

- I'm under the chair, jefe!

Y así me voy inventando razones para que tengan que ponerse 'in front of the table', 'behind the table' y 'between the tables' a fin de escapar de los seguratas, de la poli, de los perros, de unos ratones...

Hay cosas que salen bien, como son los susurros al hablar por la radio, pero es hay otras que habrá que pulir si queremos llegar a ser unos excelentes ladrones de guante blanco. Por ejemplo, el follón que lían cada vez que cambian de ubicación. ¡Es que no sólo los escucha la polícia, es que tienen contentos a los tutores de las clases de al lado!


¡Alberto torero!


Se llama Alberto.Muchas veces va a su ritmo, por no decir a su bola, lo que no le impide ser un buen estudiante de inglés.
Hoy, mientras vemos Muzzy 4, la princesa sugiere a Bob y a Muzzy que se escondan '...behind the statue', lo cual me da una repentina idea: voy a poner a alguien haciendo de estatua y que los demás se coloquen con respecto a ella siguiendo mis instrucciones.
-Alberto, ¿te importaría ayudarme? Necesito que te subas a esta mesa y que hagas de estatua.
Alberto no duda un instante y ya lo tengo encima de la mesa, sonriente y mirando al público.
-Pero es que la estatua de la de un torero. ¿Podría ser?
Lo estoy mirando a los ojos.
Durante menos de un segundo veo como busca la figura dentro de su cabeza. De pronto, sin aviso de ningún tipo, pasa a la postura de la foto que hay junto a este texto. Serio, plantado, recibiendo al bicho.
Y yo no puedo, ni quiero, evitar una serie de carcajadas, porque cuando aparece la complicidad teatral entre maestro y alumno es una de las experiencias más divertidas que se pueden vivir en nuestra profesión.
Alberto se llama. ¡Qué tío!

María


María está en infantil de 3 años.
María me saluda con sus ojazos enormes y su sonrisa de oreja a oreja cada vez que me ve:
- ¡Hola, Nino!
Y cada vez que pido al personal que me salude en clase con las tres básicas palabras -Hello, I'm... y su nombre- el asunto transcurre como sigue entre ella y yo:
Se planta delante de mí, sonriendo.
Yo espero unos segundos a que ella diga lo que tiene que decir.
Ella no dice nada, así que comienzo yo, para que ella pueda repetir.
- Hello! -digo yo.
- O -dice ella.
- I'mmmmmmm -prosigo.
- mmmmmmmm -dice ella.
- María -termino.
- ría -termina ella.
Así que un día la agarro de un puñado -no abulta más que una castaña-, la levanto diez centímetros del suelo y la ladeo a la izquierda mientras digo "ma". Luego la inclino a la derecha y digo "ría"
Continúo un rato, aumentando la cadencia.
María se monda de risa y comienza a repetir las dos sílabas.
Cuando termino le pregunto:
- María, ¿cómo te llamas?
- Ma...ría - Así, bien definidas las sílabas.
Dos días después Francisco, el alumno de práctica,s me comenta que María ya sabe decir su nombre. Así que vamos a comprobarlo en el recreo.
Y nada más verme, María me saluda:
- ¡Hola, Ma...ni...no!
¡¡Esto es lo que se llama una alumna aplicada!!
Pues esto eran dos grandes amigos del alma que todos, toditos los días se veían por la mañana en el parque para echar un par de carreritas. Nada más verse se abrazaban mientras se decían:
- Hello, my friend!
Pantalones cortos de Bob Esponja, una camiseta de Dora la Exploradora y unas gafas de Hello Kitty, se colocaban en la linea de salida y contaban:
- One, two, three, go!
Y todos, toditos los días uno de ellos, cercana ya la meta, le echaba una zancadilla al otro de modo que cayera al suelo. Mientras su amigo del alma mordía el polvo, el "ganador" gritaba:
-¡He ganado, he ganado! -Mas al ver a su amigo por los suelos, se acercaba a él y le ayudaba a levantarse mientras le preguntaba con preocupación:
- Are you all right?
Dolorido, el comedor de polvo contestaba:
- Yes, I am!
Y comenzaban la segunda carrera. Esta vez el zancadilleado, todos, toditos los días, cercana la meta, se quedaba un pelín atrás a fin de poder agarrar del pelo a su amiguito del alma y pegarle un tirón que lo arrojaba al suelo. Y mientras éste se rascaba el dolorido cuero cabelludo el otro gritaba entusiasmado:
-¡He ganado, he ganado!
Luego, todos, toditos los días se acercaba a su amigo, se inclinaba hasta ponerse a su altura y le preguntaba, no sin cierta sorna:
- Are you all right?
- Yes, I am
-contestaba el otro desde el suelo.Y antes de lo que tardo en contarlo agarraba por las orejas a su amigo y le preguntaba, esta vez con sorna, befa, guasa y hasta recochineo, mientras le sacudía la cabeza:
- Are...you...all...right?
- Yes...I... am!
Y aquello se convertía en un guerra campal de bocados y revolcones.
Con un ojo hinchado, la nariz como un tomate y a la pata coja, debido a las patadas recibidas en la espinillas, todos, toditos los días uno al otro se preguntaban al unísono:
- Are you all right, my friend?
- Yes, I am?
-contestaban a la vez.
- See you tomorrow?
- See you tomorrow!
Y todos, toditos los días los dos amigos del alma se iban para sus respectivas casas saltando a la pata coja y cantando la canción:
- ¡Amatoma, amatoma!

Leyendo a Muzzy

Bueno, ya llevamos cuatro años trabajando juntos.
Los alumnos que acaban 1º de primaria este año me han tenido como maestro de inglés desde que entraron en la escuela. Estoy a la espera de hacer la evaluación del trabajo y los resultados de estos cuatro años.
Durante todo este tiempo no me he dedicado a enseñarles a leer en inglés. Al menos de un modo formal. Sí es cierto que ellos han tenido delante por escrito la mayor parte de lo que estaban diciendo, pero nunca les pedí que prestasen atención. Quiero creer que algunos sí que lo hicieron.
En este último mes ha llegado el momento de "darles de leer". He esperado a que aseguren razonablemente su lectura del español para que no se líen demasiado.
Así que he fabricado una cartilla Palau diseñada exclusivamente para estos alumnos. En ella se recogen las frases y palabras que han trabajado y repetido miles de veces. Pongo un ejemplo:
Me llevé a casa los DVDs de Muzzy y me entretuve en capturar imágenes representativas para acompañar las palabras y frases que ellos ya saben de memoria. De ese modo no tienen que leer en sentido estricto. De tener que hacerlo, intentarían leer como les han enseñado sus tutores: en español.
Por suerte han visto y dramatizado tantas veces los DVDs que las meras imágenes ya están ligadas a sus frases correspondientes.
¡Y está funcionando!
¡Pues mire usted que bien!

Trabajos municipales

Al personal de ayuntamiento, de 4 años, le han dicho que esta mañana tiene que tomar las medidas exactas del patio pequeño de recreo. Como las cosas andan como andan resulta que no tienen suficientes herramientas y van a tener que medir a zancadas. 

Así que se dividen en dos grupos, colocándose cada uno de ellos manos a la espalda y pegados a un muro.

A mi señal, dan un paso y cuentan:

- One!

 Otra señal, otro paso y otro número. Bueno, en teoría. Porque Julián se queda retrasado mirando un trozo de lápiz amarillo en el suelo; Justina le acaricia el pelo a Sandra, que se deja hacer; los de espíritu más competitivo ya han dado siete u ocho pasos y están a punto de llegar al otro muro... Yo hago como que no me entero. Así que cuando llega el número 5 les digo:

- Y como se encontraron con gente por la calle, los saludaron: 'Good morning!'

-Good morning!-repite el batallón de trabajadores, menos Antonio y Andrés enzarzados en una disputa para ver quién va primero.

Cuando los trabajadores acaban su tarea y vuelven a las dependencia municipales caen en la cuenta de que los datos que han tomado están equivocados, por lo que se ven forzados a tomar nuevas medidas... por la tarde -'Good afternoon!'- e incluso por la noche -'Good evening!'

Curiosa cuadrilla que no sólo no protesta, sino que repiten encantados las tareas. Hasta que llega el momento de acostarse, exhaustos de tanto medir y de tanto error. Así que se dicen 'Good night!', se tiran al suelo del patio pequeño, convertido mágicamente en dormitrio, y se dedican a roncar a pierna suelta, que lo tienen bien merecido.

Para héroes, Ulises


Se llama Ulises, pero no es el hijo de Laertes y Anticlea, el de la  Odisea, que va. Tiene tres años y lleva en la escuela menos de tres semanas. Lo cual quiere decir que él y yo nos habremos visto tan sólo cuatro o cinco veces.

Vale que no es el valiente guerrero que corrió grandes peligros para volver a su hogar pero, oiga, dejar a su familia a su edad para verse rodeado de desconocidos tampoco es moco de pavo. Y será por ello que a éste del que yo escribo no le faltan ni la gallardía ni el temple propios del héroe mitológico, que a las pruebas me remito:

Esta mañana entra el mozo en la escuela justo en momento en que yo paso por allí. Sin arredrarse ni arrugarse, con una sonrisa de oreja a oreja, me mira desde su cuarta y media y me suelta:

- ¡Hola, ome!

Así, campechano, decidido, toreando la situación por chicuelinas y con pasodoble de fondo.

"¡Hola, ome!" ¡Ahí es ná el figura!

Carta abierta


Estimados padres, madres, abuelos, primos, hermanos, vecinos, amiguitos, ingleses de vuestro pueblo y contactos varios de nuestros alumnos:
La batalla contra el //lles//, el //llu// y el //fri// dura ya la friolera de año y medio. A pesar de la contundencia de las armas utilizadas para erradicar al enemigo, éste ha conseguido hacerse fuerte en tres o cuatro chavales, los cuales, en de que se despistan, los sueltan en lo más florido.
Sus propios compañeros comienzan a señalarlos y a mirarlos raro cuando los escuchan.
Quiero con ello decir que el ambiente dentro de la clase impide que tales expresiones proliferen o , incluso, que se mantengan con vida.
Siendo patente que todavía colean, no tengo más remedio que deducir -hábil cual el policía de la novela que estoy leyendo- que se alimentan en otros parajes y que son otras manos las que les echan las miguitas de pan que las nutren.
Que traducido a roman paladino quiere decir que si no somos nosotros los que animamos tales pronunciaciones, tienen que ser algunos de vosotros, ¡picaruelos!
Es por ello que ruego leáis atentamente lo siguiente y lo recordéis cuando vayáis a aconsejar a uno de nuestros alumnos sobre pronunciación inglesa:
En inglés de la BBC
"Tu" se dice /iú/ y no //llu//
"Sí" se dice /iés/ y no //lles//
"Tres" se dice /zrii/ y no //fri//
Pásalo.
Atentamente

Balance


Si el balance de resultados de este método de inglés para tapones se pudiese medir mediante la calidad de la pronunciación de una sola palabra por parte de los alumnos que llevan practicándolo tres años yo elegiría la palabra inglesa 'One'

Así lo hice el año pasado. Entonces me quejé del hecho de que uno de ellos, de un grupo de cincuenta, me había pronunciado//guán// en lugar del correcto /uán/ ¡Después de haber estado tres años conmigo y habérselo explicado y habérselo hecho practicar centenares si no miles de veces! ¿Cómo  podría haber sido ello posible?

Pues bien, los alumnos que este año han pasado a primero arrojan el siguiente balance a la hora de pasar tan sencillo test: 16 lo han pronunciado mal. 14 han pronunciado el consabido //guán// ¡¡y dos han pronunciado //JUÁN//, algo que no había oído en mi vida!!

¡¡Un fracaso del 30%!!

Así que ahora me tengo que poner a pensar en dónde estará la razón de esto, sin descartar la posibilidad de que mi neurona se esté quedando si baterías. O, lo que es lo mismo, que uno ya no está pa estos trotes.

//JUÁN//. ¡¡La Virgen!!

Una de pajaritos






















 En serio. No necesito que nadie me diga lo estupendo que soy haciendo que los chavales capten los entresijos del inglés. Parafraseando a Susanita, la amiga de Mafalda, "Es gracias a mi gran humildad que he llegado a darme cuenta de lo estupendo que soy" El siguiente ejemplo lo confirmará plenamente.

He convencido a los de tres años de que son un grupo de pajaritos que estaban en el nido.

- Y un día decidieron que iban a salir a darse una vuelta. Así que, justo cuando iban a echarse a volar, se volvían y decían 'Bye, bye, mummy!' //bai, bai, mami//

Prefiero no reseñar, más bien no puedo, lo que aquí el grupo de pollos volantones dice intentando imitar mi frase.

Bien, a lo que iba. El caso es que hay más de la mitad que si dicen razonablemente bien el 'Bye, bye' //bai, bai'  Así que nos pasamos un buen rato dando aletazos por la clase hasta que...

- Y cuando ya llevaban un rato volando se dieron cuenta de que tenían hambre. Así que decidieron volver a casa. Todos, toditos saludaron a su mamá: 'Hello, mummy!' //helou, mai//

Y luego vuelvo a inventarme alguna que otra razón para que vuelvan a salir y entrar.

El caso es que en una de estas salidas en grupo me topo con que el más diminuto de la clase está siendo empujado, sin querer, por otra algo más grande que él, mientras vuelan y van diciendo 'Bye, bye'. ¡Cual no será mi sorpresa cuando veo que el retapón se vuelve, se encara con su compañera y le espeta:

-¡Tú no //bai//! ¡Tú no //bai//!

¿Qué? ¿Lo ha pillao o no lo ha pillao el tío? ¡Al vuelo!

What's your name?


En la clase de 1º el carcelero acaba de preguntarle su nombre a Muzzy:

-Name?

-Name? -corean los chavales.

-¡Ah, muchachos! Ya no sois niños pequeños y no puedo permitir que habléis como ellos. Así que me veo en la dura obligación de enseñaros el modo correcto en que un inglés pregunta por el nombre de otra persona -les digo.

Y como sé que ya saben leer algo y tengo en cuenta, además, que fuera de la clase han oído esta expresión y que algunos la habrán aprendido mal, escribo en la pizarra mientras hablo.

-Chachos, alguna gente en la calle pronuncia esta frase de la siguiente manera:


-Pero, ¡ay, hijos midos!, sólo los catetos hablan de esa manera y vosotros no querréis ser unos catetos, ¿no? -les pregunto con mi mirada más amenazante- Porque debéis saber, ¡oh, galabernos!, que el modo correcto de pronunciar aquesta frase es:


Lo cual nos da un resultado de todas estas diferencias:


-Y ahora, mozalbetes, eran dos niños que estaban aburridísimos y tuvieron la idea de intentar hacer amigos...

Adaptarse a los exámenes




Queridísimos padres:

Sé que algunos de vuestros hijos se muestran nerviosos y ansiosos ante la perspectiva de hacer un control. Lo sé y los comprendo totalmente. ¿Quién de todos nosotros no sentiría del mismo modo si, pongamos por caso, nuestro jefe nos visitase dos veces a la semana para pedirnos cuentas?

Comprendo perfectamente que os sintáis preocupados a verlos así. ¿Recordáis la primera vez que los dejásteis en la guardería o en la escuela?

El hecho es que han dado un salto enorme: de pronto han de pasar por una situación en la que se les mide individualmente. ¡Tremendo! ¿Quién de nosotros pasaría por este trance sin sentir como mínimo mariposas en el estómago?

Ahora bien, os pido que tengáis confianza.

Confianza en mi experiencia y confianza en la capacidad del ser humano para adaptarse a este tipo de situaciones.

En lo que a mí se refiere, me gustaría que pensáseis que estoy poniendo todo mi cariño y mi experiencia al servicio del bien de vuestros hijos.

En cuanto a lo segundo, quiero recordaros que todos, todos los niños apreden a sobrellevar la situación. Al final se acostumbran y suben un peldaño más en su proceso de maduración.

 Os dejo tres ejemplos que quizá puedan ayudar a ver las cosas con cierta perspectiva.

Uno: Un par de veces a la semana hay actualmente diez o doce niños que se quedan voluntariamente a las dos, tras el final de las clases, para decirme algún control. ¡Voluntariamente!

Otro: Hubo un chaval el año pasado al que le costó un tremendo esfuerzo acostumbrarse a la situación de examen. Dos meses después se convirtió en un alumno de sobresaliente... y sigue así.

Tres: El año pasado aprobaron todos los niños. ¡No hubo ni un solo suspenso!

Tened por seguro que terminarán por integrar esta experiencia y, gracias a ello, se habrán hecho más maduros y más fuertes.

Sólo os pido un poco de paciencia y de confianza en mí... y en ellos.

Un abrazo.

La poca educación (entrada no muy comprensible sin haber leído la anterior)




Estimado lector:

Usted podrá estar de acuerdo o no, pero los maestros ya no son lo que eran.

Esa educación exquisita en el respeto y las buenas maneras que antes proliferaba en la aulas es ahora sólo un recuerdo del pasado. Y la culpa, hay que reconocerlo, es de los maestros y la escasa importancia que conceden a la enseñanza del bien estar y mejor comportarse, obsesionados, que van como locos, con la cuota de contenidos trimestrales.

Díganme si tengo razón o sí: Llego esta mañana a la clase de cinco años y mientras desembalo mis cachivaches se me acerca Marco por detrás. Dedo admonitorio y expresión concentrada. Y sin darme tiempo a defensa alguna me espeta:

- I... don't... like... Paulino! -Así: pausadamente, el muy traidor, para no cometer ningún error. 

Yo dejo de revolver entre mis cosas, lo miro torcidamente y le suelto:

- Usted perdone, atrévase si se atreve a repetirme lo que me ha dicho, que es que me ha entrado un abejorro en la oreja y no lo he escuchado bien.

Y el muy sinvergüenza, lejos de amilanarse, sacude su índice con más energía y renueva:

- I don't... like Paulino!! -con menos dudas y remarcando las consonantes a fin de que el aleteo del abejorro no me impida pillar el mensaje.

¡Lo que yo decía de la poca vergüenza de las jóvenes generaciones!


Estoy gorda

La reina de Muzzy está gorda. Está muy gorda.

No sólo se lo dice su marido- You're fat!, le dice- sino que ella lo admite sin ningún tipo de problema -Yes, I am!, le contesta ella.

Es más, en una escena en que todos los personajes están presentando sus cualidades principales -soy  fuerte, soy listo, soy valiente, soy guapa...- ella se define así: I'm fat!, I'm fat!, I'm fat! Tres veces para que no quede duda y para que se sepa que de complejo, nada.

Yo aprovecho el tema. Así, cuando los personajes se están presentando y le toca el turno a ella, todos nos levantamos con los mofletes llenos de aire y los brazos arqueados alrededor del cuerpo semejando una gran gordura mientras comenzamos a caminar pesadamente.

-De pronto -les digo- se oye una voz que pregunta (con voz de pitufo):

- ¿Y tú quién eres? -Los primeros días la pregunta la hacía yo sólo. Ahora me acompaña en ella la mayoría de los tapones de tres años.

- I'mmmmmmm -exagero la 'm'- the -exagero la 'th'- Queennnnnn!

Y todos nos caemos al suelo, más de uno encima de mí, que debe de tener su gracia. Y comienzo mi perorata desde el suelo:

- Os tengo dicho que no podéis comer tanto -le digo con toda seriedad a garbancitos que abultan menos que una castaña- Que si coméis de esa manera os ponéis tan gordos que no podéis andar, os caéis y os dais un...

-¡Culazo! -terminan ellos la frase, mientras nos levantamos quejumbrosamente:

- ¡Ay, mi culo!, ¡ay, mi culo!

La historia no tendría mucha trascendencia si no fuese porque el otro día, al final de la escena, se me acerca una de las niñas -tres años- y me dice:

- Hay que tome y ponemo gande.

Y, claro, me chafó el final del flim.


Me gusta, no me gusta.



- Pues era una vez un maestro que se llamaba Paulino...

- ¡Bah, ese eres tú! -siempre hay un listo en la clase de cinco años. Claro que si fueran de tres años el comentario sería: ¡Como tú!

- ...que estaba un día cogiendo cosas de su bolsa -me vuelvo de espaldas a ellos y hago como que rebusco entre mis cosas- cuando de pronto escuchó 'I don't like Paulino!' (¡No me gusta Paulino)

Los que estaban más atentos, siete u ocho, repiten la frase. Entonces, yo me vuelvo con cara de malas pulgas, cojo a uno al azar por los hombros y lo sacudo mientras le pregunto:

- ¿Qué es lo que habéis dicho?

Todos ponen caritas de no haber roto nunca un plato mientas arreglan la situación:

-I like Paulino! (Me gusta Paulino)


- ¡Pues que sea la última vez que yo oiga eso! -amenazo, mientras me voy volviendo de nuevo a revolver en mis cosas, lo cual es una invitación a oír de nuevo ¡I don't like Paulino!-por supuesto, a mayor volumen y con más amplia participación-, a que yo me vuelva enfadado y amenazante, a que sacuda a otro elemento por los hombros y a que les obligue a repetir 'I like Paulino!

El caso es que tengo que inventarme un final correcto a esta situación, porque a la tercera vez siempre me encuentro con no menos de seis o siete alumnos ofreciéndose para que los coja por los hombros y los sacuda -¡¡Yo, yo, yo, ahora a mí!!- con lo que no hay manera de parar el jueguecito.

Para mí que es que hay mu poco respeto y mucha gana de juerga.


La importancia de la precisión


En el trascurso de los años que llevo dando clase de inglés a niños pequeños ha habido algunas personas que me han expresado su opinión de que tal vez no sería necesario exigirle a los niños una pronunciación tan correcta dada la edad que tienen.

Yo, que ya he reconocido en más de una ocasión que soy un tiquismiquis en estos asuntos, tengo una serie de razones -de peso, en mi humilde opinión- para seguir haciéndolo.

La primera es que, como decía mi madre, "Lo que está bien está mejor que lo que está mal" Verdad de Perogrullo que, extrapolada a otras actividades de la vida cotidiana, apoya el hecho de que es mejor enseñar a los chavales desde pequeños a lavarse los dientes o a recoger sus juguetes por muy monótonas y aburridas que sean tales actividades

La segunda, es que consideramos normal enseñarlos a leer en español distinguiendo la "pa, pe, pi, po, pu" de la "ba, be, bi, bo bu" y nadie pone en duda  la necesidad de tal distinción, a pesar de que ambos sonidos son bilabiales tan parecidos que llevan a confusión si no se pronuncian bien -No es lo mismo "pata" que "bata",o "potar" que "botar", por ejemplo- Pues bien, la diferencia entre estos sonidos es mucho más pequeña y más dificil de distinguir, lingüísticamente hablando, que la existente entre la "d" y la "th" inglesas ya que para pronunciar esta última hay que meter la punta de la lengua entre los incisivos, movimiento físico diferenciador que no existe entre nuestras "p" y "b".

La tercera razón de que dispongo es la reducción al absurdo: ¿cuántos sonidos habría que permitir que los chavales pronunciasen mal? ¿Uno? ¿Dos? ¿Siete? Si dejamos que los chavales pronuncien las palabras inglesas 'The', 'This' o 'That' como /de/, /dis/, /dat/ en lugar de los correctos sonidos /ðe/, /ðis/, /ðat/ porque así les resulta más facil, ¿por qué no permitirles que digan /de/, /dih/, /dah/,  así, sin las consonantes finales, que es aún más fácil? Y siguiendo el mismo razonamiento, ¿por qué exigirles que pronuncien los tres primeros números /uán/, /tsu/, /zri/ cuando muchos de ellos ya vienen de casa con el "guán, chu, fri" incorporado?

La cuarta razón tiene que ver con el ridículo que se hace al hablar mal un idioma. Nos hacen sonreír los extranjeros que pronuncian /paiela/ cuando quieren decir "paella". Nos preguntamos a quién se refieren cuando, solícitos, nos preguntan '¿Cómo está?' en lugar de '¿Cómo estás?' Bueno, pues las mismas sonrisas arrancarán aquellos de nuestros alumnos que, pretendiendo alabar a su anfitrión por la excelente comida -'Food', en inglés- los alaben por su magnífico pie -'Foot', en inglés. ¡Y la diferencia es tan pequeñita como la existente entre decir que el resultado de multiplicar 5 por 8 es 40 o decir que es 39'85!

El único problema que se me podría plantear en relación a este tema sería la posibilidad de que estuviese forzando a mis alumnos a hacer algo que estuviese más allá de sus posibilidades físicas, emocionales o intelectuales. Pero lo cierto es que aprender dos o tres idiomas a la vez es algo tan natural para los chavales como aprender a comer o a andar. Sólo necesitan de alguien que les enseñe, los estimule y corrija sus errores. Pueden ser sus padres, su entorno, un profesor  particular... o su maestro de la escuela pública.

La demostración que me asiste se puede encontrar en la pronunciación que tienen los alumnos de 2º.

Cuanto más y mejor les enseñemos a nuestros chavales en cada una de sus etapas evolutivas mejor para ellos. Firmemente convencido de ello y dado que soy yo quien decide, así lo hago.

Variante


-De la entrada anterior hay una variante para cinco años .
- La primera variación es que los muy cab......nes son capaces de decir la frase entera de corrido y sin mi ayuda:
- Daddy, can I have an elephant, please?
La segunda variación es, como ya se habrá notado, que soy "daddy" y no "mummy"
La tercera es que a cada petición de los chavales corresponde mi siguiente comentario:
-No, porque ya habéis gastado mucho dinero en los cacharrines y en chucherías.
La cuarta, es que ellos, ante mi primera negativa reaccionan dejando caer sus brazos mientras me siguen y van farfullando:
- ¡Afú, daddy!, ¡Afú, daddy!
Ante mi segunda negativa el comentario se convierte en:
- Daddy, malo. Daddy, malo.
Yo doy un salto y me vuelvo hacia ellos.
-¡¿Quién ha dicho eso?!
Risas, caras de susto, dedos que señalan:
- ¡Yo no he sido!
- ¡Ha sido ese!
Ante mi tercera negativa los comentarios derivan en:
- ¡Daddy es un rácano y un encogido! -Y sigue la misma escena de salto y pregunta míos y acusaciones recíprocas por parte de ellos.
Y la última diferencia es que ante su última petición para comprar un peluche yo me enfado, me quito un zapato y los persigo mientras los amenazo:
-¡Como pille a alguno le voy a poner el culo como un tomate!
Desbandada general, por supuesto.
No, si el que no se lo pasa bien es porque no quiere. Pero aviso: si alguien intenta hacer lo mismo que procure elegir una zona embaldosada, que correr tras los chavales sin un zapato y por un suelo lleno de chinos... pues eso.

¿Sí o no?



En “Thank you” pude evitar los efectos de la letanía del //guán, chu,fri// transformando las dos palabras en una, //zenkiu//. Con ello me evito temporalmente enfrentarme a la pronunciación de “You”
En el caso de “Yes” sólo se me ha ocurrido hacer lo contrario: descomponer una sílaba en dos. De modo que, ante los casi genéticos y omnipresentes //llés//, la única arma que he encontrado es hacer pronunciar la palabra a los alumnos a cámara lenta:
-//iiiiiiiiiiii……és//, //iiiiiiiiiiii……és//, //iiiiiiiiiiii……és// - Durante la pronunciación de la “iiiiiiiiiiii” echamos la cabeza hacia atrás; al pronunciar “és” la echamos de golpe hacia adelante. Igualito que si estornudáramos
He de reconocer que el mérito de que la mayoría de los devotos de la letanía del //guán, chu,fri// lleguen a pronunciar correctamente //iés// proviene más de mi insistencia recalcitrante que de lo extraordinario de la técnica de descomposición silábica.
Tampoco tiene especial substancia la derivada de la anterior si se usa unos cuantos centenares de veces, la cual utilizo con los más empecinados y contumaces:
- No te preocupes, que esto lo vamos a arreglar. Repite lo que yo diga. I, i, i –invoco casi ejerciendo un exorcismo.
-I, i, i –repite el exorcizado.
-Es, es es.
-Es, es es.
Y así unas cuantas veces. La microdescomposición a niveles subatómicos, que diría un físico teórico, llevada al terreno de la enseñanza del inglés. Interdisciplinariedad y formación permanente logran que algún descarriado más entre en las filas de la liga de la buena pronunciación.
No he conocido a ningún chaval que resista este tratamiento más de un año. En mi opinión, los chavales claudican con la frase “Vences, pero no convences” en los labios. O la de Galileo, cuando abjuró de sus creencias sobre el heliocentrismo al ver lo que le había pasado a Giordano Bruno: “Eppur, si muove” Traducido todo ello en nuestro contexto vendría a ser una especie de “Vale, vale, Paulino. Me rindo, ¡cabezón!”
“Ya, ya –pienso por lo bajini, en plan Inquisidor Real- Pero ahora sois personas de conducta y palabras como Dios manda. El medio justifica los fines”
La palabra “No” pertenece al grupo de aquellas para las que tengo que elegir la menos mala de dos opciones. Pronunciada correctamente, /nəʊ/, conduce inevitablemente a la pronunciación //neu//, por lo que he decidido pronunciarla siempre como //nóu//

¿Es Juan un…?

Pido un voluntario, el cual se viene junto a mí mientras pregunto al resto de la clase:

- ¿Juan es un … elefante con sombrero? –risitas.
- ¡No! –contestan los de tres años. Y contestarán lo mismo durante meses y meses.
- //nóu//, //nóu//, //nóu// -les digo yo mientras muevo mi mano y mi índice en signo de negación y les insto a hacer y decir lo mismo.
- ¿Juan es… una trompeta de juguete?
- ¡No!
- //nóu//, //nóu//, //nóu// -Meses me tiro hasta que los de tres años pronuncian correctamente por sí mismos. ¿Juan es… un niño? //iés//, //iés//, //iés// -les guío en el gesto y las palabras.
El único problema de este ejercicio es que TODOS quieren salir voluntarios. En una clase de veinticinco hay que tener una buena dosis de imaginación para inventarse una cantidad suficiente de preguntas absurdas para todos… O decir que seguiremos al día siguiente porque hoy tenemos preparada otra actividad interesantísima.

Los conejitos
Es una actividad que se me ocurrió para enseñarles la diferencia entre “In” y “Out”, la cual describiré en otro apartado. Por el momento es suficiente con decir que en ella los alumnos son conejitos comiendo hierba en la pradera y yo soy el conejo que vigila por si viene algún peligro.
Al final de su merodeo por la pradera, cada personaje peligroso pregunta:
- ¿Están todos los conejitos en su casa?
- ¡¡¡Siiiii!!! – responden los de tres años. Yo los guío:
- //iés//, //iés//, //iés//
- ¿Y no me voy a poder comer ninguno?
- ¡No!
- //nóu//, //nóu//, //nóu// -vuelvo a guiarlos.

En algún momento, dejarán de necesitar mi ayuda.
(Las palabras entre comillas son palabras inglesas. Las expresiones del tipo /*/ representan la fonética internacional. La expresiones tipo //*// representan una fonética casera en la que sólo utilizo las letras del castellano. En esta fonética simplificada las palabras que acaban en "h" precedida de vocal, como //faih//, indican que la vocal anterior a la "h" se abre como cuando los andaluces nos comemos las eses del plural y, a cambio, abrimos la vocal que queda huérfana para que se note la diferencia entre singular, vocal cerrada , y plural, vocal abierta. Si alguien considera útil el contenido de este blog y quiere utilizarlo, algo de lo que yo estaré encantado, le estaría muy agradecido si mencionase su procedencia)

En autobús



-¡Que se va el autobús, señores! ¡Que se vaaaaa!
Desbandada hacia la alfombra. Cojo una silla y me siento dándoles la espalda: soy el conductor. Arranco el autobús y mi cuerpo comienza a ser sacudido por las vibraciones del motor. Miro hacia atrás. Ni vibraciones ni nada: cada uno a lo suyo.
-¡Oye, que ya he arrancado! -ahora se pone a vibrar el grupito- ¡Eh! ¿no nos ponemos los cinturones? -se los ponen- ¡No sé a dónde vamos a llegar con este tipo de pasajeros. ¡Meto primera! -aviso, y mi silla se encabrita hacia atrás debido al súbito arranque del autobús.
Miro hacia atrás. Algunos me han imitado, otros están de espaldas en el suelo con las piernas hacia el techo. Patas arriba, que se dice.
-¡Señores, tengan cuidado! ¡Meto segunda! -Cuando miro las patas por alto han dejado de ser una expresión malagueña para convertirse en una realidad de masas. Lo mismo ocurre cuando meto tercera.
- ¡Curva a la derecha! -advierto, mientras me inclino en esa dirección. No puedo mirar hacia atrás porque las curvas son peligrosas y podemos tener un accidente, pero por las risas que escucho deduzco, astuto que es uno, que se lo están pasando como guarrillos.
Terminadas las curvas me vuelvo hacia ellos y, abandonando la voz de conductor, les digo:
-Ahora, uno de vosotros me dice -pongo voz lastimera- "Paulino, tengo hambre".
No he terminado de decirlo cuando la clase entera me suplica:
-Paulino, tengo hambre -lo de "que me lo diga solamente uno" debe de haber sido entendido como que me lo diga cada uno, pero, en fin.
Doy un frenazo tremebundo que me arroja practicamente contra el parabrisas. Miro hacia atrás. Algunos me han imitado, pero, ¡que diablos!, es mucho más divertido lanzar las piernas al aire, por lo que hay ocho o diez chavales en esa posición.
-Pero, vamos a ver, uno se cae de espaldas cuando el autobús arranca -explico- Pero cuando frena, uno se cae hacia adelante, hombre- Paso a voz de conductor- Señores, así no llegaremos nunca al destino, pero, en fin, hay tienen un restaurante en donde podrán comer.
Desbandada hacia las mesas que he señalado. Yo me convierto en camarero.
- "Can I help you?" -esta frase la hemos estado practicando en otras situaciones.
-"Yes" -contestan.
- "Can I have..." -les susurro.
-"Can I have..." -repiten ellos. Me paro en la palabra "have" para comprobar que todos tienen sus incisivos superiores asomando sobre el labio inferior. Por supuesto, no es así, por lo que tengo que insistir sobre la correcta pronunciación.
-"...a hamburger?" - He elegido esta palabra porque sale en el DVD de Muzzy.
-//...a hamburguer?// -dicen algunos. Supongo que es el resultado de oír esta palabra a niños mayores que ya saben leer y creen que las palabras inglesas se leen como en español.
-Perdón, //a hamberguer// -les corrijo. Sé que no soy muy académico con esta palabra, pero tiene varias vocales difíciles de pronunciar y la he reducido a vocales españolas, cosa que prefiero antes que //hamburguer//
-"//... a hamberguer//? -corrigen ellos. Yo se las voy dando y oye, como quien oye llover.
-¡Pero, bueno, ¿qué se dice cuando a uno le dan una cosa?
-Gracias -responde Gloria, lo que le da la pista a otros:
-Thank you! -dice un grupito.
-¡Ah, no! ¡En este restaurante tiene que dar las gracias todo el mundo!
Y así lo hace el grupo entero... menos Alberto y Jesús que ya han cogido plaza en el autobús.
Cuando se están comiendo la hamburguesa imito el claxón del autobús y la voz del conductor:
-¡Señores, se va el autobús!
Y, ¡hala!, todos se van sin pagar.
-¡Eh!, ¡eh!, ¿aquí es que no paga nadie? -Vuelven- //háumachisít?// -les susurro.
-//háumachisít?// -preguntan ellos.
-"One euro" -digo, y añado, susurrando:-"Here you are" -. Y ellos, repitiendo la frase y arrojándome las monedas salen como cohetes porque hay una nueva llamada del conductor.
-Pero, ¿es que no se despide nadie?
-Bye, bye! -me espetan, mientras cogen un buen asiento e incluso algunos se pelean por el mismo.
El autobús arrancará y parará varias veces más, con idéntico teatro, para que los pasajeros puedan beber -"Can I have a drink?", haciendo mucho hincapié en la "k" final- y para que puedan tomarse un helado -"Can I have an ice-cream?", haciendo igual hincapié en la "m" final.
Hasta que el conductor les dice:
-Señores, con tanta parada ya no llegamos al destino, así que nos volvemos a casa.

(Las palabras entre comillas son palabras inglesas. Las expresiones del tipo /*/ representan la fonética internacional. La expresiones tipo //*// representan una fonética casera en la que sólo utilizo las letras del castellano. En esta fonética simplificada las palabras que acaban en "h" precedida de vocal, como //faih//, indican que la vocal anterior a la "h" se abre como cuando los andaluces nos comemos las eses del plural y, a cambio, abrimos la vocal que queda huérfana para que se note la diferencia entre singular, vocal cerrada , y plural, vocal abierta. Si alguien considera útil el contenido de este blog y quiere utilizarlo, algo de lo que yo estaré encantado, le estaría muy agradecido si mencionase su procedencia)

I've got a plum!


La princesa del DVD de Muzzy ya les ha dicho que ella tiene una bolsa, una hamburguesa y un mapa.
Yo ya he comprobado que entienden lo que ella dice (Al principio, cuando la princesa decía "I've got a hamburger" y yo les pedía que tradujesen, la respuesta de los chavales era "¡¡Una hamburguesa!!” Ahora, la respuesta mayoritaria es que lo que la princesa dice es "Yo tengo una hamburguesa")
¡Ahá! Ahí los quería tener. Ahora toca que ellos lo digan.
Así que fotocopio y plastifico veinticinco dibujos de ciruelas, plátanos, melones y melocotones. Luego reparto la misma clase de fruta a cada uno de ellos y les digo que vamos a pasar por las demás clases de infantil a decir qué es lo que tenemos en la mano.
-Primero tenéis que esconder la fruta. Yo llamo a la puerta y, cuando la maestra nos dé permiso -yo ya he pedido permiso a mis compañeras- entramos todos y nos colocamos en la alfombra. Yo cuento tres y vosotros, mientras mostráis la fruta, decís "I've got a plum, I've got a plum, I've got a plum" tres veces. Luego, añadís: "Y vosotros no, y vosotros no" y salís riendo de la clase. (La entonación de las frases es similar a la de la antigua frase "Chincha, rabiña, yo tengo una piña, con muchos piñones y tú no los comes")
Antes de salir de clase les digo que esto hay que hacerlo en condiciones, así que les pido que repitan ocho o diez veces la frase inglesa, comprobando que todos pongan los "dientes de ratón" (incisivos superiores sobre el labio inferior) al pronunciar "I've" y que todos pronuncien la "t" de "got".
Terminada la "instrucción", hacemos un ensayo en su propia clase: salimos fuera, llamo a la puerta, imito la voz de una supuesta profesora que nos invita a pasar y llevamos a cabo la puesta en escena.
-¡Muy bien!- les digo- ¡Vamos allá!
Pasan por cuatro clases repitiendo lo que han ensayado y pasándoselo en grande.
Cuando volvemos a su clase, corrijo de nuevo la pronunciación.
Resultado: en tres cuartos de hora han repetido la frase "I've got a plum" un mínimo de treinta veces y no se han dado ni cuenta porque creen que sólo están jugando.
Otro resultado: las otras tres clases harán lo mismo, así que calculo que cada uno de los chavales oirá la susodicha frase al menos unas cien veces en una semana (sin contar las que la han oído de labios de la princesa)... y no se han aburrido.

(Las palabras entre comillas son palabras inglesas. Las expresiones del tipo /*/ representan la fonética internacional. La expresiones tipo //*// representan una fonética casera en la que sólo utilizo las letras del castellano. En esta fonética simplificada las palabras que acaban en "h" precedida de vocal, como //faih//, indican que la vocal anterior a la "h" se abre como cuando los andaluces nos comemos las eses del plural y, a cambio, abrimos la vocal que queda huérfana para que se note la diferencia entre singular, vocal cerrada , y plural, vocal abierta. Si alguien considera útil el contenido de este blog y quiere utilizarlo, algo de lo que yo estaré encantado, le estaría muy agradecido si mencionase su procedencia)










¿Inglés a niños de tres años?



Los niños de una de las clases de cuatro años me han guardado una moneda de chocolate procedente del calendario de adviento que su maestra tiene en clase.
Cuando entro a su aula para que me la den, se me acerca Mario y me dice:
- Pablino, es un ”ninero” de “chocholate”.
Si esto es en “español”, no es difícil imaginar lo que será en inglés.
Teniendo en cuenta que muchos de ellos tienen media lengua, alguien podría pensar que enseñarle inglés puede ser una actividad estresante y desalentadora para el docente.
Lo cierto es que depende de cómo se lo tome uno. A mí me resulta divertidísimo. Os cuento algunas anécdotas.
Una de las actividades que realizamos en clase consiste en que les muestro tarjetas con dibujos de dos en dos y les pido que señalen aquella que corresponde a la palabra que yo diga en inglés.
El problema es que bastantes de ellos creen que de lo que se trata es de que elijan la tarjeta que más les gusta, por lo que, antes de que yo diga una palabra, alguno ya está señalando la que quiere. “Un momento –le digo- Espérate a que yo te pida la que quiero que señales”
Puedo ver como sus ojos permanecen fijos en la tarjeta que desean. Aposta, yo digo la otra. Hay un instante de vacilación. El chaval sabe que lo que ha oído no corresponde a lo que quiere. Su mirada pasa de una tarjeta a otra hasta que finalmente… elige la que él quería desde un principio.
Sabe que no es esa la correcta, ¡pero es la que más le gusta!
Tengo que hacer grandes esfuerzos para no gritarle ¡¡guapo!!
Otra. En medio de la algarabía de un recreo en un espacio cerrado y diminuto, se me acerca Paula, de tres años, me tira de la pernera del pantalón y, con luminosa sonrisa me dice: “kxtrmlpuh” O, al menos, eso es lo que yo entiendo. Como sé que Paula todavía no domina muy bien el español, le sonrío mientras mi cerebro revuelve entre todas las posibles palabras españolas que suenen de un modo similar a la que he oído y que hagan referencia a la situación en la que estamos.
Nada. Ni flores. Así que me agacho un poco y le digo: “¿Qué dices, cariño?” “kxtrmlpuh”, es su sonriente respuesta. Mi cerebro rebusca y rebusca en los recovecos del español para niños. Nada. Ya sólo me queda la típica salida de “¡No me digas!” o la de “¿En serio? ¡Vaya, vaya!” Pero no quiero darme por vencido, de modo que me pongo de rodillas, acerco mi oreja a su carita y le vuelvo a preguntar “¿Qué?”
Y la sorpresa me hace reír a carcajadas, porque lo que me está diciendo una niña que no habla español más que a medias es un perfecto “Hello ¡”
“Hello, cariño!!!”, le respondo. Y es otra que se libra por los pelos de que la estruje en un abrazo de oso.
Una más. Mi escuela actual es una reconversión de antiguas casas de maestros, así que, para llegar a algunas clases hay que pasar por otras. Pues bien, cada vez que he de pasar a tres años B, he de atravesar tres años A.
Los alumnos de esta clase han cogido la costumbre de saludarme, y ya sabéis que una vez que la cogen no la sueltan. Ya estén pintando o relajándose, me reciben con un unánime “Hello, Paluino!”
¿Unánime? Miento: todos, excepto Andrés, que me saluda con un potente “Bye, bye!”
Para mí, que el mono de tres años se está quedando conmigo. En serio.










Entrenamiento militar


-¡Soldados!, ¡firmes! ¡Pies juntos, barriga dentro, pecho fuera, barbilla arriba!...No tan arriba, Juan, que se te va a caer la cabeza para atrás.
Juan ha clavado mis órdenes, pero tan al pie de la letra que tiene la nuca pegada a la espalda. Otros, sin embargo, no se ajustan en lo más mínimo a lo que les pido, pero, eso sí, me saludan marcialmente.
Casi todos sonríen.
-Soldados, vamos a echar una carrera y... -Sebastián ha salido ya como un cohete, seguido de cerca por Julio, Conchi y Sergio. Hay que reconocer que la disciplina en soldados de tres años es un tema complicadillo.
Detengo la avalancha con mi autoridad... y con los brazos, que si no, ¿de qué iba a poder detener una estampida infantil? Les explico.
-¡Soldados!¡Más disciplina! -¿Disci-qué?, se preguntarán ellos- Mientras vayamos corriendo yo iré el primero. ¿Entendido, soldados?
-Sí -dicen unos.
-Sí, señor -dicen los más peliculeros.
-¡¡Me tenéis que contestar tres veces en inglés: "Yes, yes, yes"!!
-//iés//, //iés, //lles//
-¡Soldados, que no se dice //lles//, que se dice //iés//! ¿Entendido?
-//iés//, //iés//, iés// -dicen unos.
-Paulino, Antonio me está empujando -dice Hermi, mientras yo me pregunto las razones de haberme presentado como sargento reclutador y vuelvo a meditar sobre la disciplina militar y su relación con estos elementos de infantil.
Sargento de película, trago saliva y continúo la explicación:
-Mientras corremos tendréis que repetir lo que yo vaya diciendo. ¿Entendido, soldados?
-Sí, //iés//, /iés//, //lles//, ¡Antonio que no me empujes más!, ¡Paulino, mira Antonio!! -son las respuesta. El ejército se distingue, como se puede ver, por su uniformidad.
Me pongo delante de ellos, les enseño una tarjeta y pregunto siguiendo el ritmo del trote:
-¿What's this?
-//uóh dih//? -responde la mayoría de la soldadesca.
-¡Stop, soldados! -Unos miran a la calle, otros se entretienen con unas hormigas...-¡Firmes! -consigo su atención- ¿Qué es eso de //uóh dih//? ¿Somos soldados o ratones?
-Soldados -dicen los que me siguen el rollo.
-Ratones -contestan los cachondos mentales. Lo que yo decía: ni disciplina ni leches.
-¡Se dice //uótssss ðis//, metiendo la lengua entre los dientes! ¿Entendido?
-//iés//, síííí, //lles//
-Soldado, cincuenta flexiones por repetir //lles//
Pero la soldado no sabe siquiera lo que son flexiones. ¡Una pesadilla!
Así que vamos recorriendo el colegio al trote mientras yo digo preguntas y respuestas y ellos las repiten a ritmo de paso:
-"It's a shop", "it's a tree", "it's a bar", "it's a bench", "it's a fountain", "it's a car", "it's a bus".
Acabada la retahila, los felicito:
-¡¡Muy bien, soldados!! Y ahora, para terminar, una carrerita hasta la clase -cosa que entienden perfectamente y no hay ni uno que se equivoque.
Llegados a clase, aprovecho que están recuperando el resuello:
-Soldados, miradme a la boca y ponedla como yo. "Ssssshop". Con la boca de trompetilla -les digo sin dejar de poner mi boca en forma de trompeta, lo que le da a mi voz un sonido no especialmente marcial- "Ashí", con la boquita "ashí"
Un panorama de bocas-trompetillas aparece delante de mí mientras imitan la posición de mis labios y el sonido que sale de ellos.
-¡¡Eeeeeeeeeh!!, he oído un //choh// ¿Como tengo que decirlo, soldados? Empieza con //Ssssshhhh// y termina con //p// ¡Que no es la "ch" de chocolate, que es la "sh" de la boca trompetillera!.. Y ahora, "Treeeeeee".
-//triiiiiii//, //truí// -por alguna razón que se me escapa, cada vez que pronuncio la palabra "tree" con una correcta "r" inglesa algunos niños la oyen como //truí//. Así que he optado por pronunciársela con "r" española a aquellos a los que les sucede esto.
"Bus", "car" y "bench" no dan ningún problema, pero detecto que "fountain" es pronunciada //faunti// por algunos. Así que me detengo en ella para insistirles en la "n" final.
-¡¡Soldados!! -termino- !!Ahora!!... os podéis tirar a la alfombra y descansar.
Oye, y esto también lo entienden todos, mire usté.>
(Las palabras entre comillas son palabras inglesas. Las expresiones del tipo /*/ representan la fonética internacional. La expresiones tipo //*// representan una fonética casera en la que sólo utilizo las letras del castellano. En esta fonética simplificada las palabras que acaban en "h" precedida de vocal, como //faih//, indican que la vocal anterior a la "h" se abre como cuando los andaluces nos comemos las eses del plural y, a cambio, abrimos la vocal que queda huérfana para que se note la diferencia entre singular, vocal cerrada , y plural, vocal abierta. Si alguien considera útil el contenido de este blog y quiere utilizarlo, algo de lo que yo estaré encantado, le estaría muy agradecido si mencionase su procedencia)

Robots


Supongo que a todo el mundo le suceden cosas divertidas en su trabajo. Ésta hay que contarla.
Estamos aprendiendo una serie de órdenes que aparecen en Muzzy: "Stop!", "Go away!", "Come here!", "Look!" y "Listen!". Les he añadido otras dos que ya practicábamos con anterioridad: "Go out!" y "Come in!".
Se me ocurre decirles que son robots y que tienen que hacer lo que yo les diga, mientras repiten las palabras con voz de autómatas y llevan a cabo movimientos espasmódicos propios de las máquinas.
-Robots, "go out!"
-//gou-áut//, //gou-áut//, //gou-áut// -es la respuesta impersonal del personal mientras se dirigen a la puerta y van saliendo de clase.
-Robots, "Stop!"
-//Es-top//, //es-top//
-Robots, voy a tener que ajustar algunos tornillos. Que no se dice //estop//, que se dice //ssssstop// Que me tenéis mu frito. Os voy a mandar a la chatarra.
-//sss-top//, //ssstop//
Y así seguimos si problemas: Ellos obedeciendo mis instrucciones y repitiéndolas sin gran dificultad. Excepto "Go away", que a veces se convierte en //gou eguei// y tengo que recordarles que es //euei//, sin la "g" en medio.
Bien, el caso es que las tres últimas cosas que les pido son que se acerquen a mí ("Come here!"), que escuchen atentamente porque se oye un peligro muy peligroso ("Listen!") y cuando les digo que miren ("Look!"), cosa que hago señalando a una ventana con cara de espanto, ellos han de gritar de susto. Con ello dejan de ser robots y se convierten en niños de nuevo.
Así lo hemos venido haciendo durante semanas.
Hasta el otro día
Llegado el momento en que yo digo "Look!" toda la clase grita de pavor... menos Ángela, que está a mi lado y a la que oigo decir con voz de robot y movimientos espasmódicos de ente cibernético aterrado:
-¡Ay-que-sus-to!, ¡ay-que-sus-to!
Yo lo juro: un día me como a uno y que me lleve la policía cargaito de caenas.
(Las palabras entre comillas son palabras inglesas. Las expresiones del tipo /*/ representan la fonética internacional. La expresiones tipo //*// representan una fonética casera en la que sólo utilizo las letras del castellano. En esta fonética simplificada las palabras que acaban en "h" precedida de vocal, como //faih//, indican que la vocal anterior a la "h" se abre como cuando los andaluces nos comemos las eses del plural y, a cambio, abrimos la vocal que queda huérfana para que se note la diferencia entre singular, vocal cerrada , y plural, vocal abierta. Si alguien considera útil el contenido de este blog y quiere utilizarlo, algo de lo que yo estaré encantado, le estaría muy agradecido si mencionase su procedencia)