English breakfast (Un homenaje a la seño Ana y a la seño Delia)




     Era el curso 2013-14 cuando ambas daban clase a los alumnos de cuatro años y decidieron hacer un mural en el que se trabajaran distintas técnicas y que recogiera los distintos alimentos que se pueden tomar en un típico desayuno inglés.

     Todos sabemos que la duración de un mural es efímera, fugaz: se realiza, los alumnos pasan a verlo y... pocos días después hay que quitarlo para colocar el siguiente. Como no hay sitio para almacenar los que van quedando obsoletos, no queda más remedio que tirarlos una vez cumplida su función. ¡Una lástima!

     Pero éste tuvo que haber sido realizado con algún tipo de magia, con algún encantamiento especial, con algún hechizo extraordinario: poco a poco se convirtió en lugar de cita obligatoria de todos los alumnos desde cuatro años hasta segundo curso; libro de vocabulario; decorado de restaurante; cartilla de lectura; pieza de sainete; ocasión de regocijo, diversión y excitación; método gramatical...

     En estos cuatro cursos han pasado ante él varias decenas de alumnos por semana y han aprendido los nombres y la pronunciación correcta de los alimentos que con tanta eficiencia y cariño reflejaron mis compañeras Ana y Delia. Han jugado a construir frases del tipo 'I like...' y 'I don't like...' Han jugado a preguntar y ser preguntados 'Do you like...?', 'Do you love...?'. Y han jugado y aprendido a responder 'Yes, I do' y 'No, I don't'.

     Muchos hasta se atreven a leer ellos solos los nombres de los alimentos. Y lo hacen extraordinariamente bien.

     Cuatro años. Doscientos alumnos por curso. Una media de 15 veces al año las que cada alumno pasa a disfrutar de este mural.

     No recuerdo trabajo similar mejor aprovechado en los 36 años que llevo de maestro.

     Gracias, Ana. Gracias, Delia.

De feria


- ¡Ah, muchachos! Esto me recuerda aquella vez que todos los niños se fueron con sus papás a la feria... Pero esta historia os la tengo que contar en el patio.
Obviamente, no tengo que indicarles la puerta. No he acabado de hablar cuando ya la han abierto y salen como cohetes.
Me cuesta un pelín reunirlos porque algunos han creído que vamos a "la selva"; otros, que vamos a la calle; otros corretean de aquí para allá y otros cuantos se han ido a la fuente a beber agua. ¡En fin...!
- Y todos los niños querían comprarse un peluche. Así que cuando llegaron a un puesto en que vendían gatos de peluche -encajo la tarjeta del gato entre los anuncios del tablón de anuncios- todos comenzaron a decir "Mummy, mummy, mummy!"
-"Mummy, mummy, mummy!"
-¿Qué queréis?- dijo la mamá.
-//canái//......//havvv//........//acatt//......//pliis,mami, pliis, mami, pliis,mami?//
-"Of course! Here you are!"- Retiro la tarjeta y reparto gatos imaginarios a todo el mundo. A ver, que cuando digo a todo el mundo lo digo en sentido literal cuando estoy con los de tres años, que como no le haga el gesto de darle el gato a alguno enseguida oigo las voces correspondientes de "¡Paulino, a mí no me has dado! Así que a veinticinco chavales por clase tardo un pelín en hacer el reparto.
- Y ellos le daban las gracias a su madre mientras daban saltitos y palmas de alegría- La gracia es que algunos están tan en su papel que no saben cómo dar palmadas habida cuenta de que están sujetando su gato de peluche imaginario.
Pero no pasa nada: otros ya se han alejado y llevan un rato maullando arriba y abajo.
Total. Para no alargarme: que pasamos por cuatro o cinco puestos en los que se repite la historia. A veces con animales, a veces con frutas. Y cada vez nos vamos alejando más y más del aula. Así que para volver a ella tengo que inventarme una razón para que lo hagan a la carrera: el león que cobra vida cuando lo han comprado y los persigue, el camarero que ya está harto porque es muy tarde...
No es que tenga una imperiosa razón pedagógica para que regresen corriendo, es que no quiero defraudar al personal, el cual está esperando ya en la línea de salida y ni siquiera repite las últimas frases de la historia.
¡Qué digo repite! Ni siquiera las oye, ocupados como están en coger la pole position.

I'm fat


Estoy en la clase de tres años. La Reina, gorda ella, acaba de afirmar "I'm fat". Nosotros, haciendo honor a sus palabras, nos hemos levantado trabajosamente de nuestras sillas, carrillos inflados, brazos arqueados a los flancos del cuerpo que dibujan nuestros cuerpos rollizos.
-"I'm fat" -decimos, mirándonos en el espejo, al igual que ha hecho la Reina de Muzzy. Y con toda la torpeza propia de nestros rebolondos corpachones nos giramos para vernos en el espejo desde diferentes ángulos (y para poder repetir la frase unas cuantas veces), mientras a cada ocasión insistimos en dicho: "I'm fat"
El caso es que a la tercera o cuarta vez perdemos el equilibrio y nos caemos al suelo, desde el que comienzo a decir:
-¡Ay, que gorda estoy! !Ay, Dios mío, qué culazo me he pegado! !Ay, Señor!...
El personal aprovecha para reirse, para revolcarse, algunos para echarse sobre mí, etc.
Mas, para mi sorpresa, mientras me estaba levantando del suelo el último día que representamos esta escena noto en mi espalda unas manecitas que están ayudándome en mi intento.
Esbozo una sonrisa para mí mismo, la hago desaparecer mientras me reincorporo a mi papel de Reina gorda con dificultades para volver a estar de pie y me vuelvo hacia mi bienhechor para decirle:
-Gracias, guapetón, ¡qué apañado eres!
Pero de la segunda no me libro, porque no he terminado de incorporarme cuando una carita se aproxima a la mía con aire preocupado y me pregunta -recuerdo que esto ya lo hemos hecho decenas de veces:
-¿Estás bien?
Le respondo que si y le doy las gracias lo más amablemente que puedo. Pero puedo poco: ¿Quién es capaz de aguantarse romper a carcajadas en semejante situación?
¡Mira que hice bien en pedir la plaza de infantil!

¡Pañuilo!


Voy a salir de la clase de tres años y comienzan las despedidas:
-¡Bye,bye!, Paluino.
-¡Paulino, adiós!
-¡Adios, Pañuilo!
Yo no me he dado cuenta, pero su tutora se dirige al chaval y le pregunta:
- ¿Cómo se llama D. Paulino?
- Pañuilo -repite sonriente el elemento, orgulloso y exultante por saber decirlo comme il faut.
Oye, pues me da cierta penilla cuando un coco que lleva un par de años llamándome como Dios le da a entender termina por aprender a decir mi nombre.
Debe ser que los románticos semos asín.

Trabalenguas


En repetidas ocasiones he dado muestras de maestría en mi dominio de la pedagogía. No digo esto para chulear, Dios me libre, pues es gracias a mi humildad que he podido darme cuenta de lo buenísimo que soy en lo que hago.*
Otra muestra más que apoyará lo que digo:
A los tapones de tres años les pido que salgan de la clase uno a uno y que se despidan de mí con las siguientes palabras: "Bye, bye, Paulino". Cuando ya lo han hecho todos, les pido que entren y me saluden de este modo: "Hello, Paulino"
Mas, hábil como soy, rápidamente me doy cuenta de que algo va mal. Bastantes de ellos demuestran grandes dificultades en decir lo que yo les pido que digan.
Algo falla en mi estrategia.
Pero para eso estoy yo allí. No tardo tres segundos en darme cuenta del problema y en hayar la solución.
La siguiente vez que tienen que despedirse y que saludarme les pido que lo hagan evitando la palabra problemática. Así que, desde hace un par de semanas, los chavales se dirigen amí en estos términos: "Bye, bye" y "Hello".
¡Oye, ni un solo fallo! Y es que no hay como retirar las palabras excesivamente complicadas para que todo marche como Dios manda...
... o llamarse Pepe, ¡que es que llamarse Paulino manda huevos!

*Parafraseando a Susanita, la amiga de Mafalda.

Now!!


- ¡Muchachos, a la pizarra, que tengo algo muy importante que explicaros!
Alguno se queda en la alfombra. Bailando. Lo que yo diga: que ya no hay respeto ni nada. Para compensarlo, otros se ponen tan pegados a la pizarra que no quepo ni yo. Nada, váyase lo uno por lo otro.
- Ya os he explicado varias veces que tenemos tres palabras en inglés que suenan muy parecidas: La palabbra "Tres", que se dice...
- //zrii// -dice la mayoría. Ya me gustaría que lo dijeran todos, pero hay algunos peleándose por coger un puesto mejor y, claro, así las mayorías son como algo más difícil de conseguir.
- La palabra "Arbol", que se dice...
-//trii// -dice una cantidad menor de personal. No consigo distinguir si es que pasan de mí o que no se lo saben.
- Y la palabra "Libre", que se dice...
-//frii// -dicen tres o cuatro. Pues va a ser que ya no lo recuerdan. Pero para eso estamos, para repetírselo las veces que haga falta.
- ¡Pues ahora os voy a enseñar dos palabras que también se parecen mucho entre si!
Y les explico la diferencia entre "NO!" -que quiere decir "no" y se pronuncia //nou//- y "NOW!" -que quiere decir "ahora " y se pronuncia //nau//. Finalizada la explicación, comienza la juerga: adopto el aire de sargento reclutador y sin preámbulo les endilgo:
-¡¡¡Señores!!! -todos dejan de pelear y me prestan atención... menos el bailongo, que está a su aire, al libre albedrío, a la sopa boba. Es genial- ¡¡¡Quiero que ahora mismo todos ustedes me den su bocadillo de salchichón!!!
Tengo que decir que el recreo ha pasado hace ya un rato y que de los bocadillos no han quedado ni las migas. Me miran un poco perplejos y yo les incito a contestarme, mientras señalo la palabra "NO!" escrita en la pizarra:
-"No, no, no!" -Veintitantos índices se mueven de izquierda a derecha para acompañar la palabra.
- ¡¡¡¿Cómo que no?!!!, ¡¡¡NOW!!!
No necesitan más explicación: aquí hay que buscar un bocadillo en donde sea. Así pues, desbandada general y mozuelos que vuelven para arrojarme bocadillo imaginarios... Los que son imaginarios. Que otros se han ido a la caja de los juguetes y me están arrojando salchichones y panes de plástico.
De todos modos no me puedo quejar. Hay otros más imaginativos y han considerado que las piezas de madera de los juegos de construcción son buenas como bocadillos. Como sargento no puedo perder la compostura y como maestro me veo obligado a repetir la situación al menos otra vez más.
Pero esto empieza a resultar pe-li-go-ro-so.

Para padres cuyos hijos de tres años van a ser alumnos del Blas Infante el curso próximo y están interesados en enseñarles inglés.


Cololes, cololes, que decía mi sobrino con dos años.
"Amarillo" se pronuncia //iélou//. Evitar a toda costa el //llélou//
"Azul" se pronuncia //bluu//, con una "u" larga. Mucho mejor que //blu//
"Negro" se pronuncia //blak//. Evitar la pronunciación //blah//
"Blanco" se pronuncia //uáit//. Evitar a toda costa el extendido //guái//
"Rosa" se pronuncia //pink//. Evitar el consabido //pin//
Y creo que con esto conseguiremos uns excelente base para evitar que nuestros chavales tengan que hacer enormes esfuerzos para olvidar pronunciaciones erróneas y tener que aprender nuevamente determinadas palabras.

Catch the dinosaur!


-¡Muchachos, tengo que comprobar una cosa! ¡De pie! Manos tras la espalda. ¡Bien! Quiero que repitáis lo que diga y que luego lo hagáis. ¿Preparados? Partido final de la Copa de Europa. Penalty. Sois el portero. El jugador dispara la pelota. Vosotros oís una voz en vuestra cabeza que no para de repetir "Catch the ball!"
-Catch the ball- repite el personal, mientras, a cámara lenta se lanzan en extraordinaria palomita hacia la pelota, caen al suelo en movimiento ralentizado y levantan las dos manos con la pelota entre ellas, mientras gritan:
-I've got it!!!
El público, ellos mismos, se vuelve loco con la extraordinaria parada y aplaude enardecido.
Yo cojo un lápiz y hago ademán de rellenar un test en mi libreta mientras leo en voz alta:
-Los chavales de cuatro años B saben pillar una pelota.
Oigo que alguno pregunta al compañero:
- ¿Cuatro años... B?
Luego vamos pasando a pruebas más y más difíciles: "Catch the mouse" (con los consiguientes chillidos y carreras, "catch the cat" (maullidos incluidos, por supuesto), "catch the mosquito" (con las apropiadas palmadas que intentan aplastarlo), "catch the gorilla" (con sus correspondientes subidas a los árboles, por supuesto) y "catch the dinosaur"
-¡¡¿¿Quééééé??!! -los he pillado a traición: no conocen esa palabra, cosa que no importa porque a la segunda vez que la digo muchos ya la han entendido.
-El que lo haya pillado que me lo enseñe.
Y allí los ves a todos con sus respectivos bichos cogidos del rabo -el mosquito, no; el mosquito está sujeto por una patita. Ellos son sazín- y diciéndome alborozados:
- I've got it!!
Y es que se lo pasan bien con cualquier cosa.

Good boy!



He de reconocer que hay momentos del trabajo de un maestro en los que el peligro nos roza de modo amenazador.
Opine el lector si es justo que nos hayan rebajado el sueldo ¡cáchislamar!
Corvax, el estomagante de Muzzy, acaba de decir "Good!, good!" ante el dibujo impreso de su amada, la princesa.
Yo me pongo a pensar un modo de practicar la palabrita y se me ocurre que el personal se podría poner por parejas a fin de que uno de ellos haga de perrito y el otro, de dueño del mismo.
-¡A ver, que los dueños vengan para acá y que cojan una cosa! -les digo y les ofrezco la caja en la que tienen guardados algunos de sus juguetes.
Son pequeños objetos de plástico: naranjas, cazuelas, salchichones... En fin, lo típico de una clase de infantil.
-Y ahora decís a vuestro perro "¡Busca, perrito!" y tiráis el juguete para que lo busque.
Por supuesto que les he indicado la dirección hacia la que tienen que lanzar los cachivaches; por supuesto que he advertido a mi compañera y a la estudiante que hace las prácticas con nosotros: "¡Cuidado, chicas, objetos volantes peligrosos!"; por supuesto que me he colocado a 90 grados en relación a la prevista trayectoria de disparo...
Los cacharrines vuelan en todas las direcciones imaginables: dos me dan directamente; uno pasa rozándome las gafas; varios han caído sobre mi compañera y la chica de prácticas...
Pero aún no nos hemos repuesto cuando los perritos vuelan en pos de sus presas y las traen de vuelta a sus dueños.
Estos, dándoles unas palmaditas en las cabezas ya les están diciendo:
-Good boy, good boy, good boy! -o "Good girl!", si es una perrita.
(¡Ah, y algunos no han conseguido lanzar sus juguetes más allá de sus mascotas, las cuales, por cierto, se encontraban a sus pies! !Verás tú que tal enclenquez va a ser cosa de la alimentación!)

La letanía del "guán", "chu", "fri" cuatro años después.


... o la Santa Compaña, que es como, quizá, debería renombrarla.
¿Por qué? Porque nos sigue acompañando tras cuatro años de guerra de exterminio y aniquilación constante y despiadada.
Llamé yo "La letanía del "guán, chu,fri"" a una cierta pronunciación estereotipada del inglés en nuestra tierra que incluye las siguientes perlas distinguidas:
El número 1 se pronuncia //guán// en lugar del deseable //uán//
El número 3 se pronuncia //fri// en lugar del grato //zrii//
El número 5 se pronuncia //fáih// en lugar del correcto //fáiv//
"Tú" se sigue pronunciando //llu// en lugar del muy entrenado //iú// al igual que sus hermanos "amarillo" y "sí" continúan siendo //llélou/ y //lles// en lugar de los //iélou// e //iés// correspondientes.
Y para acabar, la "W", que se lee //gu// en lugar de //u//, lo que da a lugar a que "blanco" se diga //guáit// en lugar de //uáit//, "¿cuándo?" se pregunte //guén// en lugar de //uén// y que dos niñas que llevan estudiando conmigo la friolera de cuatro años decidieran que "¿Qué es esto?" se transformara en //guot...// en lugar del //uót...// que hemos practicado miles de veces.
¿Por qué? ¿Qué mecanismos contribuyen a que determinados chavales continúen en sus trece en la senda de un estereotipo de pronunciación incorrecta a pesar de las miles de veces que han escuchado correctamente tales palabras en clase, a pesar de los centenares de correcciones y explicaciones ad hoc que han recibido de mi parte y a pesar de los controles individualizados y sus correspondientes explicaciones personalizadas?
Hipótesis: El medio cultural que los rodea fuera de la escuela es más fuerte que el medio que yo pueda crear en clase.
Voy a intentar comprobar la hipótesis mediante un experimento: me he buscado una pared de la escuela que da a la calle por la que muchos padres han de pasar cuando vienen a recoger a sus hijos. Voy a dedicarme a escribir en ella frases del tipo:
"¿Sabía que en inglés 1 no se dice //guán// sino que se dice //uán//?
Una por semana.
Será interesante ver si se nota algún resultado positivo.