Las compras se van complicando


He colocado dos grupos de tarjetas sobre la pizarra: las de la derecha contienen un objeto; las de la izquierda, representan varios.

Más del 80% de los alumnos de la clase tienen las manos alzadas solicitando ser voluntarios para venir a mi tienda a comprar. Elijo uno.

-Toc, toc, toc -dice, mientras remeda el gesto de llamar a mi puerta.

-Come in! -le invito.

-Hello! -me saluda.

-Hello! -le contesto.

-Can I have... -su mirada va de un grupo de tarjetas al otro. Finalmente opta por lo seguro- a banana, please?

-A banana? Of course! Here you are!

-Thank you! -me dice. Pasa un segundo... dos. Sabe lo que tiene que preguntar ahora, pero no se le viene a la cabeza, así que le ayudo un poco moviendo mis caderas a ritmo de conga. Sus ojos se iluminan- How much is it? - me pregunta, sonriendo, y pronunciándola a ritmo de 2/4.

-One hundred Euros -le contesto. Y un murmullo de asombro se expande por toda la clase.

-Here you are -contesta, mientras me alarga un dinero imaginario. Y se va tan pancho para su sitio cuando lo corto:

-Illo: ¿no nos despedimos, o qué?

-¡Ah! -se lleva la mano a la frente- ¡Adios, Paulino!

Yo miro al techo con cara de paciencia infinita, mientras la clase estalla en carcajadas. El colega se da cuenta de lo que pasa:

-Bye, bye!, quiero decir -lo arregla.

¿Lo arregla? ¿Mezclando dos idiomas? Pero, en fin, ¡no voy a ser tan tiquismiquis con un chaval de 6 años!

Nota: los mas osados se atreven con las tarjetas de la izquierda-"Can I have some...?"- Y hasta alguno me sorprende con un "Can I have a... and some...? ¡Son geniales!