Paulino, ¿dónde estamos?

-... y entonces aparece la bruja Paquiloli y con su varita mágica hace "¡¡patachún!!" -risas- y nos manda al cuento de Hansel y Gretel -les cuento con voz cada vez más siniestra y cavernosa.

Algunos comienzan a poner teatrales caras de miedo y a abrazarse al vecino. Grititos y risitas.

-¡Un bosque oscuro nos rodea e inquietantes sonidos se escuchan en la noche! -más grititos y abrazos cada vez más apretujados- Entonces, vosotros me miráis y me preguntáis:

-Paulino, where are we? Where are weee? Where are weeeeeee?

-Y yo os respondo -tapándome una narina y hablando con voz gangosa-: I... don't... know!

Aquí el personal pasa del miedo a la risa de un modo tan voluble que me mosquearía si no fuese por el hecho de que soy yo el que lo que está provocando. Ahora se desternillan. ¡Nada, hay días que uno cae en gracia!

-De pronto, la bruja Paquiloli aparece de nuevo y da otro pase mágico con su varita, ¡¡patachún!!, y nos manda al cuento de Caperucita... Se escuchan los aullidos del lobo por todas partes -No hacen falta más indicaciones: la clase se ha convertido en una jauría hambrienta y ululante. La compañera de la clase de al lado me va a matar. Los chavales van escondiéndose del lobo tras las sillas y las mesas.

-Paulino, where are we? Where are weee? Where are weeeeeee?

-I... don't... know! -vuelvo a responder con voz gangosa y las risas vuelven a soltarse- Entonces, cuando ya estábamos a punto de escapar, vuelve a aparecer la maldita bruja y nos manda al cuento de... al cuento de... -titubeo a fin de que sean ellos los que apunten un nuevo cuento.

-¡Al cuento de la princesa zombi! -espeta Manuela, un renacuajo de cuatro años, que es lo más pequeño que se despacha en niños en el Ikea.

¿La princesa zombi? Pero, ¿de dónde habrá sacado la mocosa esta una idea semejante? Suerte que uno es un profesional como la copa de un pino: oculto mi perplejidad y continúo describiéndoles escenarios de mucho miedo acordes a los títulos que aquí a la tropa se le ocurre.