¡Qué vergüenza!


Marta está en la clase de tres años. El otro día estaba con su familia en un restaurante, cuando, de pronto, se levanta y se dirige al camarero en los mismos términos y con los mismos gestos que ha practicado en clase:

-Camarero -dice, mientras hace ademán de chasquear los dedos, mano en alto- I don't like this!

El camarero, extrañado, pasa la vista alternativamente de ella a sus padres. La tía, desvergonzada total y metida en su papel hasta el fondo, pasa por completo de la estupefacción del camarero, para añadir mientras se sienta:

-¡Traigame otra cosita!

¿Pero es que nadie le enseña a estos niños a contextualizar?